A eso de las 19 horas del día de ayer, el Teatro Municipal de Maipú recibió a cientos de personas que fueron a ver el único documental sobre la niñez trans en Chile, «Niños rosados y niñas azules», actividad que organizó la Fundación Transitar y los realizadores de la pieza audiovisual, con el apoyo de la Oficina de la Diversidad de la Municipalidad de Maipú.
Previo a la entrada de la sala, los asistentes pudieron observar la exposición fotográfica, desarrollada por Makarena Aqueveque, quien es también una de las realizadoras del documental. Muestra que cuenta con 7 cuadros, cinco de ellos retratos de los protagonistas y dos son un collage de ellos.
Aproximadamente 400 personas repletaron las sillas del anfiteatro, las que se hicieron pocas, ya que muchos asistentes tuvieron que acomodarse en los pasillos y en la alfombra roja de la sala.
«Estoy realmente emocionado de ver la sala completamente llena, con un público muy atento y expectante. Nosotros como realizadores nos sentimos muy contentos de la buena acogida por parte del público, pero esto recién comienza, vamos por más«, declara José Retamal, director del proyecto, a La Voz de Maipú.
La actividad comenzó con un discurso de parte de la Fundación Transitar, con el cual dejó claro varias problemáticas por las que está pasando la población trans en el país, entre ellas, que han sido invisibilizados hasta por los mismo movimientos de diversidad. Un discurso político, fuerte, pero totalmente necesario para esta ocasión.
La previa a la exposición siguió con música en vivo de la banda sonora del documental, que con solo 3 temas interpretados por Sara Pozo y otros tres por Vero Quezada, siempre acompañadas de la guitarra de Sebastián Mancilla, lograron enamorar al público.
Durante el desarrollo de la actividad se realizó un reconocimiento a los colegios que han recibido a los niños de la fundación, según los dirigentes de la entidad, los establecimientos han acompañado la lucha a de estos pequeños. Se les entregó, de igual forma, a todos lo niños un premio, quienes muy orgullosos y felices subieron al escenario a recibir los aplausos.
El documental fue exhibido en total expectación de los asistentes, quienes con mucho respeto y silencio observaron los 28 minutos que dura la pieza audiovisual.
Al finalizar los aplausos fueron totales, los protagonistas del film subieron al escenario y las ovaciones se multiplicaron, los asistentes se pararon de sus asientos para demostrar la admiración que tenían hacia los pequeños.
A la salida del teatro, la Oficina de la Diversidad organizó un cóctel para todos los invitados, donde pudieron discutir, conversar y compartir ideas sobre el documental, sobre una realidad que tal vez no conocían.
«Ya tenemos pactada varias muestras, por ejemplo Concepción, Valparaíso y San Antonio. Desde el 2016 nos enfocaremos en festivales y bueno donde nos inviten ahí estaremos. Es un hermoso trabajo de respeto e igualdad que merece ser visto por todos«, afirma José Retamal, sobre el futuro de la pieza audiovisual.